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¿QUE ES LA TERAPIA SISTEMICA?

 

Cuando se comenzó, a mediados del siglo pasado, a hacer terapias a la familia en vez de a personas individuales, se rompió prácticamente con un tabú. Si los “problemas” dejan de ser vistos como una característica del individuo, sino que más bien empiezan a comprenderse como resultado de relaciones conflictivas entre personas (sistemas) que interactúan en medio de estructuras sociales, entonces deja de ser razonable visualizar las alteraciones psíquicas como procesos individuales. El concepto de “enfermedad” se evidencia en ese contexto como inadecuado para describir fenómenos que son básicamente sociales.

 

El núcleo familiar es el principal sistema de relaciones de la vida de cada individuo, del que adoptamos ideas, valores, creencias y actitudes que interiorizamos según nuestra interpretación. Es la adaptación y la interpretación de las opiniones y creencias o valores que obtenemos del exterior, lo que determinará cómo son las experiencias y las relaciones con los demás a lo largo de nuestra vida, la Terapia Sistémica contempla  que toda conducta humana, por intencionada que sea, es un producto y consecuencia del ambiente en el que nos desarrollamos.

 

Las relaciones que se establecen dentro de la familia son determinantes en el desarrollo de las creencias e interpretaciones del mundo y, en especial, la relación con los superiores (padre y madre) determina con énfasis la conducta futura del individuo.

La comunicación de la familia frecuentemente está alterada, en la mayoría de los casos sin que alguien “tenga la culpa“de ello. Más bien se trata de un patrón o modelo de comunicación familiar que se reinstala siempre de nuevo, como si poseyera una dinámica propia y repetitiva. La manera en que operan las prácticas alteradas de comunicación es completamente inconsciente en casi todos los casos. Sus posibles causas originarias muchas veces se encuentran muy lejos en el pasado de la familia, incluso antes de su propia fundación, y constituyen conflictos que algún(os) miembro(s) de la familia trae(n) consigo desde su familia de origen.

La principal tarea del terapeuta sistémico es apoyar y acompañar al individuo, familia o pareja en el proceso de comprensión de sus propios repertorios y dinámicas conductuales y de comunicación, ayudando a la generación conjunta de vías de solución y de cambio que permitan el reestablecimiento de una vida familiar sana, respetuosa y desprovista de temores.

 

Por tanto la Terapia Sistémica no trata al individuo como un ente solo, sino que concibe la persona como parte de un contexto social primario, de un sistema base que no es otro que la familia.

No se trata de la prescripción de la  “felicidad” de acuerdo con una determinada receta, sino que más bien se trata de la mutua aceptación. Se trata del amor, entendido como la aceptación del otro como un legítimo otro.